Anoche una amiga me hizo acordar de esto que escribí hace algunos años, y me pintó ponerlo acá....
Era una hermosa tarde de octubre. Hermosa porque no hacía ni frío ni calor. Hermosa porque me dormí una siesta hermosa para aflojar un poco los párpados. Cuando me despierto la inercia me hace prender el televisor y gana el zapping, iba escapando de los titulares de alerta y de drama, porque intentaba que los dramas no arruinaran mi hermosa tarde. Al ver que cadenas nacionales e internacionales se hacían eco de lo mismo, decido dejar de escapar de la noticia. Un globo aerostático descontrolado, un niño de seis años, y una voz que por momentos dudaba que fuera la de la ex modelo argentina Tete Coustarot, y sonaba como uno de los personajes del tradicional Gasalla. Que sube, que baja, que se desinfla, que el nene esto, que el se llama Falcon ¿Falcon? ¿Falcon como el auto? -Oh My Gosh-.
Me aburrí, y decidí continuar con mi hermosa tarde. Durante dos horas “todos” (Perdón profe si algún día lee esto, sé que el “todos” está mal usado, pero no puedo evitar usarlo) estuvieron atentos al pobre Falcon -que por suerte no era verde-, hasta que finalmente el globo aerostático lo aterrizó, o lo aterrizaron, o lo desinflaron o se desinfló, vaya Dios a saber… y Falcon no apareció. Demonios. ¿Se habrá caído? ¿Y si nunca estuvo en el globo? Boh.
A continuación me invade el desconsuelo. Jamás especulé con ver como encontraban al pobre Falcon todo conmocionado, o desmayado, o algo mucho peor. Pero igual me invade el desconsuelo. Entonces es cuando pienso “¿a cuantas millones de personas se habrá jodido en el mundo mientras el pequeño Falcon “sobrevolaba” por los cielos de Denver, Colorado, Estados Unidos? Algunas horas más tarde se confirma lo que ya se había empezado a sospechar mucho antes, Falcon nunca estuvo en el globo, y eso me indigna mucho más. Los periodistas nacionales se justifican y le tiran el fardo a las cadenas internacionales. Las cadenas internacionales seguro le tiraran la culpa al hermanito que dijo que vio cuando el nene que se llama como el auto se subía al globo. Y así sucesivamente, infinito punto rojo.
A veinte cuadras de mi casa hay una escuela pública a la que van muchos nenes y nenas de la edad de Falcon y sus hemanitos. Pero la diferencia entre todos ellos, es que los que van a la escuela pública número 21 de Saavedra, como tienen los baños clausurados tienen que usar baños químicos. Y hasta el momento, a pesar de que hace más de tres meses que esos baños siguen sin arreglarse y que el Jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sigue haciendo las cosas de dominio público, en esa escuela no ví ninguna cámara, ni nacional ni internacional. Por esto, y muchos otros motivos más, hoy 15 de octubre de 2009, hoy es el día que la globalización me hinchó las pelotas.
Era una hermosa tarde de octubre. Hermosa porque no hacía ni frío ni calor. Hermosa porque me dormí una siesta hermosa para aflojar un poco los párpados. Cuando me despierto la inercia me hace prender el televisor y gana el zapping, iba escapando de los titulares de alerta y de drama, porque intentaba que los dramas no arruinaran mi hermosa tarde. Al ver que cadenas nacionales e internacionales se hacían eco de lo mismo, decido dejar de escapar de la noticia. Un globo aerostático descontrolado, un niño de seis años, y una voz que por momentos dudaba que fuera la de la ex modelo argentina Tete Coustarot, y sonaba como uno de los personajes del tradicional Gasalla. Que sube, que baja, que se desinfla, que el nene esto, que el se llama Falcon ¿Falcon? ¿Falcon como el auto? -Oh My Gosh-.
Me aburrí, y decidí continuar con mi hermosa tarde. Durante dos horas “todos” (Perdón profe si algún día lee esto, sé que el “todos” está mal usado, pero no puedo evitar usarlo) estuvieron atentos al pobre Falcon -que por suerte no era verde-, hasta que finalmente el globo aerostático lo aterrizó, o lo aterrizaron, o lo desinflaron o se desinfló, vaya Dios a saber… y Falcon no apareció. Demonios. ¿Se habrá caído? ¿Y si nunca estuvo en el globo? Boh.
A continuación me invade el desconsuelo. Jamás especulé con ver como encontraban al pobre Falcon todo conmocionado, o desmayado, o algo mucho peor. Pero igual me invade el desconsuelo. Entonces es cuando pienso “¿a cuantas millones de personas se habrá jodido en el mundo mientras el pequeño Falcon “sobrevolaba” por los cielos de Denver, Colorado, Estados Unidos? Algunas horas más tarde se confirma lo que ya se había empezado a sospechar mucho antes, Falcon nunca estuvo en el globo, y eso me indigna mucho más. Los periodistas nacionales se justifican y le tiran el fardo a las cadenas internacionales. Las cadenas internacionales seguro le tiraran la culpa al hermanito que dijo que vio cuando el nene que se llama como el auto se subía al globo. Y así sucesivamente, infinito punto rojo.
A veinte cuadras de mi casa hay una escuela pública a la que van muchos nenes y nenas de la edad de Falcon y sus hemanitos. Pero la diferencia entre todos ellos, es que los que van a la escuela pública número 21 de Saavedra, como tienen los baños clausurados tienen que usar baños químicos. Y hasta el momento, a pesar de que hace más de tres meses que esos baños siguen sin arreglarse y que el Jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sigue haciendo las cosas de dominio público, en esa escuela no ví ninguna cámara, ni nacional ni internacional. Por esto, y muchos otros motivos más, hoy 15 de octubre de 2009, hoy es el día que la globalización me hinchó las pelotas.
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