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Mostrando entradas de agosto, 2012

Alguna vez también fui "teen"

Si esto de los blogs hubiera existido hace trece años, yo sin dudas hubiera tenido uno por aquel entonces y hubiera plasmado en él las mismas cosas que las quinceñera ponen hoy sobre Justin Bieber. Es mas, hubiera gastado cantidades ingentes de tiempo en dedicarles en el blog Feliz Cumpleaños a cada uno de los jugadores que formaron parte de la selección campeona de Qatar 1995 , a los campeones de Malasia 1997 , a los campeones del Sudamericano jugado en Mar del Plata en enero de 1999 (clasificatorio para el Mundial de Nigeria 1999 , donde Argentina tuvo una caída estrepitosa en octavos por México 4 a 1), y por qué no también a los del campeonato jugado en Argentina antes de la debacle de diciembre del 2001, ya que esos también fueron campeones . Pero de todos aquellos jóvenes que conocieron el éxito de la mano del gran José Néstor Pekerman , yo tenía un favorito, un mimado que sobresalía por el resto entre todos los que estaban en la pared de aquella habitación adolescente. Est...

El lector de Julio Verne (Fragmento) de Almudena Grandes

[...] El monte y el llano respiraban a la vez el mismo aire, y los de arriba bajaban a ver a sus mujeres, a sus hijos, a dormir en su cama de vez en cuando, y subían los de abajo, ellas vestidas de hombre para que nadie las reconociera, y todos, por una razón o la contraria, declaraban en voz alta que esos encuentros eran mentira, chismes, pura leyenda, pero todos sabíamos lo que ocurría, y llevábamos la cuenta de los milagrosos embarazos de las mujeres sin hombre que no salían de su casa, todas esas mujeres decentes que se ponían coloradas al improvisar un desparpajo que no tenían, y tartamudeaban como si la lengua les estorbara dentro de la boca mientras le contaban a sus vecinas que un día no habían podido aguantar mas y se habían acostado con un vendedor ambulante. Todas, menos Carmen la Rosa, la mujer de Cencerro que cuando se quedó viuda ya llevaba seis años en la cárcel por decir la verdad. -Que esa es otra -mi madre tampoco dejaba pasar la ocasión de recordarlo en voz alta-...